Se justifica solo una de cada tres recetas que prescriben antibióticos

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Aldo Rodríguez Villouta

Aldo Rodríguez Villouta

Este problema generado por la mala praxis, y que se suma a la no menos irresponsable automedicación, ahonda la ya severa resistencia de algunas bacterias a los antibióticos. Únicamente un 36 % de las recetas médicas que prescriben antibióticos está debidamente justificado, descubrió un estudio de la Universidad de Michigan (U-M) de EEUU publicado en la revista científica British Medical Journal (BMJ).

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El estudio científico analizó recetas de 19,2 millones de pacientes adultos y niños afiliados a los seguros privados en EEUU y encontró que las prescripciones inadecuadas se refieren principalmente a tratamientos para resfriados, infecciones respiratorias y tos.

Muchas de estas y otras enfermedades pueden mejorar por sí solas, pero se buscó irresponsablemente atacarlas con la prescripción de antibióticos.

Estos medicamentos indicados sin necesidad fueron principalmente “para casos de bronquitis, resfriado común y síntomas relacionados como la tos, condiciones que la medicina no mejora”, reiteró el estudio que investigó recetas del año 2016 emitidas en todo Estados Unidos, pero que se reproducen en todas partes del planeta.

“La resistencia a los antibióticos es una de las grandes amenazas para la salud pública en el mundo y mientras mayor número de antibióticos se receten a los pacientes se genera una mayor resistencia”, recordó Kao-Ping Chua, autor líder del estudio y pediatra del hospital infantil C.S. Mott, de U-M.

Por ejemplo, más de 23.000 estadounidenses mueren cada año por resistencia a los antibióticos, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

El estudio publicado en la revista científica British Medical Journal (BMJ) reveló otro dato drástico; el 28 % de la prescripción de antibióticos no estuvo relacionado con ningún diagnóstico documentado. Es decir, se recetó sin la presencia de al menos un simple análisis de sangre. Otro 23 % resultó que fueron recetas que simplemente “no son médicamente justificadas”.

Para no perderse en los porcentajes, lo cierto es que si solo un 36 % de las recetas médicas que prescriben antibióticos están debidamente justificadas (potencialmente apropiadas), el restante 64% corresponde a recetas injustificadas, mayoritarias al representar dos tercios del total.

La investigación encontró que el índice de prescripciones de antibióticos fue casi total: 805 por cada mil personas. En Estados Unidos se efectúan cerca de 270 millones de prescripciones de antibióticos cada año.

“Proveedores’ de antibióticos no son llamados médicos

“A pesar de décadas de mejoramiento de la calidad y de iniciativas educacionales, hay ‘proveedores’ (Kao-Ping Chua no los llamó médicos) que  todavía están recetando antibióticos por enfermedades que podrían mejorar por sí mismas. La utilización de antibióticos es todavía rampante y afecta a un enorme número de pacientes”, repitió.

El estudio demuestra que un 40 % de los pacientes analizados (7,6 millones de entre 18 y 64 años de edad) recibió por lo menos una receta anual de antibióticos y que la formulación inadecuada de ellos  fue mayor entre adultos que entre niños.

Las campañas “Antibióticos: tómatelos en serio” se reeditan permanentemente en diversos países con el objetivo de concienciar sobre la importancia del uso prudente de los antibióticos y los riesgos que supone para la salud de todos el desarrollo de bacterias resistentes. Esta es una lucha contra la automedicación, pero ahora debería considerar combatir también la mala praxis.

Bacterias resistentes en personas y también en animales

El mensaje central de estas campañas subraya el riesgo que supone utilizar antibióticos sin la correspondiente prescripción del profesional sanitario responsable (no “el proveedor”, como lo llama el investigador Kao-Ping Chua), una práctica que puede provocar el desarrollo de bacterias resistentes en personas y animales.

Los esfuerzos destinados a luchar contra la resistencia a los antimicrobianos no han sido suficientes y en toda Europa, por ejemplo, 33.000 personas mueren anualmente como consecuencia de este problema y, si no se toman medidas, se estima que esta cifra ascienda a 390.000 muertes en el año 2050.