República Dominicana con un presidente camandulero

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EL AUTOR ers presidente del PDI.

Parecen venirme al recuerdo los episodios de la campaña interna del PLD durante el año 2011, ocasión en que el todopoderoso senador de la República, Ing. Félix Bautista puso en marcha una gigantesca campaña nacional para reunir 2 millones de firmas para que, según su propósito, le dijeran sí a la nueva repostulación del presidente Fernández en el año 2012.

Fue esa decisión del senador por San Juan de la Maguana la que nos llevó a nosotros a retarlo  desde el PDI.  Nos organizamos y dimos inicio  por todo el país a una campaña contraria, consistente en buscar 4 millones de firmas en el seno del pueblo que le dijeran NO a una segunda reelección del presidente Fernández. Para entonces, yo   aún era uno de los amigos del presidente Medina.

Como si se tratase de una convocatoria colectiva contra esa reelección del presidente Fernández, se levantó casi toda la sociedad dominicana, el PDI y otras organizaciones políticas, sociales, empresariales y religiosas.  Fue así, que aquel desistió de su insano propósito inicial, para lo cual iba a tener que aplastar nuevamente  con la fuerza del Estado a su antiguo compañero de partido, el Lic. Danilo Medina e iba a tener que abocarse -como ya lo había hecho  para la reforma constitucional del año 2010 -, a la compra de legisladores (porque sabemos que se venden como cerdos)  para modificar a su favor la Constitución de la República.

Los hechos nos han enseñado que en el PLD quien gobierna el país  gobierna también a su enriquecida cúpula política.

Sabiendo eso, el presidente Danilo Medina -quien fuera abandonado por la mayoría de sus seguidores al interior del Comité Político cuando en el año 2008 el decidió enfrentar en lucha  interna al entonces gobernante Presidente Fernández -, utilizó la inteligencia y se manejó con humildad supina granjeándose así, no solo el apoyo del presidente Fernández sino también el de sus más enriquecidos colaboradores.

Ganar bajo esas condiciones la presidencia de la República en el año 2012, le fue muy fácil al mandatario Medina, y sobre todo;  por los ilimitados recursos que se agenció y que utilizó en su campaña de manos de la tramposa compañía brasileña ODEBRECHT, como ya ha sido demostrado.

Mientras hacía su campaña presidencial a lo largo de los años 2011 y 2012, el actual jefe de Estado le dijo al pueblo, que el presidente que en el ejercicio de poder intentaba reelegirse, era alguien que tenía que estar dispuesto a tragarse “un tiburón podrido”. Y tenía razón el presidente Medina.

Pues el presidente llegó al poder en el año 2012 y debió marcharse al final de su mandato en el año 2016 en términos que le hiciera honor a su palabra.

Pero no. Decidió reelegirse a un costo millonario. Compró diputados para  modificar la Constitución  de la República y establecer la reelección que había quedado prohibida en la reforma constitucional del año 2010.   Y así se tragaba el presidente Medina su “Tiburón podrido”.

Nueva vez, el presidente, a pesar de que está impedido constitucionalmente  para otra reelección presidencial, está dando los pasos para hacerlo.

Piensa, que ahora con el control en sus manos de las 2 cámaras del Congreso Nacional, es cuestión de esperar un poco de tiempo para convocarlas, nuevamente aceitarlas con recursos millonarios, diputado por diputado (de los que siempre se venden)  y ordenarles como borregos  hacer  una nueva reforma constitucional que le permita reelegirse en el año 2020.

Claro, que esto solo le será posible, si nuestro pueblo se lo permite.

De todos modos, lo que sí hoy nosotros tenemos claro, es de que estamos en presencia de un presidente camandulero.