September 23, 2020

País Distinto Press

¡La Verdad Hecha Palabra!

La desigualdad de la SCJ ante Wilton el fabulador

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EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
Es repetitivo y no ha tenido respuesta de las autoridades competentes pero hay que decirlo. El Sistema Judicial Dominicano debe ser saneado y despolitizado pues discrimina a los más pobres y favorece a los más ricos, a políticos  y funcionarios. Pero aún con sus defectos, de las pocas leyes que se están cumpliendo y se están castigando es la Ley 6132 de Libertad de Expresión y Difusión del pensamiento en los casos por difamación e injuria.
Hay muchos condenados en RD por haber difamado o injuriado a otras personas. Están Vincho Castillo en el 2005. Danny Alcantara en 2015. Salvador Holguín en el 2017. Y el periodista y regidor Johnny Alberto Salazar en el 2012. Otros han pedido excusas publicas de forma escritas y en videos para no ser condenados por violar esta ley: el comunicador Alvaro Arvelo, varios medios digitales y nacionales y el más reciente fue el Senador de Baní Wilton Guerrero.
Desde hace tiempo Wilton debió ser condenado por difamación e injuria. Ha sido un fabulador y mentiroso patológico. El más famoso de estos tiempos. Se inventó que Nuria Piera iba a ser asesinada por el PPH. Que la policía es una letrina de comandantes delincuentes. Que el jefe de la PN protege a los mafiosos. Que John Percival Matos era parte de una red criminal. Que hay militares protegiendo en el país al narcotraficante Quirinito. Y que Hipólito Mejía estaba vinculado al Chapo Guzmán Loera, de Méjico.
En ninguna de estas denuncias tiene pruebas. La mayoría se la inventa y en algunos casos se hace eco de lo que le dicen algunos amigos y subalternos y de lo que le envían Vincho Castillo y algunos comandantes de la DNCD. Y como aquí no hay un fiscal ni un juez que le ponga reparo a sus fábulas, seguirá difamando, seguirá mintiendo y seguirá dando show político.
Hipólito no es santo de nuestra devoción pero con denuncias como la que hizo Wilton se pretendió hacerle daño en las elecciones del 2012 y tuvo sus efectos inmediatos por la actitud de la SCJ de favorecer al senador  con los pedidos de anular la acusación, declarar inconstitucional el artículo 46 de la ley 6132, incidentar este proceso y estimular un acuerdo para no ir al fondo.
 Más que un arreglo de Wilton e Hipólito con el archivo del expediente de parte de la SCJ, lo que se busca es que no haya justicia para beneficiar al PLD y al PRM-Hipólito, pues al segundo le permite vender un discurso de dignidad personal para reanimar su condición de muerto político y al primero bloquear una sentencia para que prevalezca la impunidad.
No es que nos oponemos al acuerdo y a la conciliación para solucionar los casos de difamación e injuria. Es que hay que actuar con igualdad ante cualquier personas sin importar su estatus social. Si se buscó acuerdo en la SCJ con Hipólito y Wilton porque no se hizo lo mismo con la acusación de Juan Lugo contra Fidias Mateo en Baní.
Resulta que días antes de las elecciones del 2014 el periodista Fidias Mateo, funcionario local del Centro  Regional UASD, repartió unos volantes denunciando que el Director de la UASD en Baní había cometido actos de corrupción e hizo un llamado a votar en su contra.
Por estas declaraciones fue sometido por Juan Lugo y condenado en primera instancia de Baní por difamación e injuria a 15 días de cárcel y al pago de $ 200 mil de multa. Esta sentencia fue recurrida y ratificada por la Corte de Apelación de San Cristóbal. Y en un último intento fue recurrida en casación y la SCJ la ratificó en el 2017.
En el caso de Wilton, por ser un dirigente del PLD y un funcionario rico y poderoso, se manejó con la clara intención de obstrucción judicial, ya que se tomó más de 6 años para pedir disculpa y archivarse, pero el caso de Fidias Mateo un humilde periodista sin abolengo social, se aceleró este proceso dado que se tomó tres años entre el Tribunal de Primera Instancia, las Cortes de Apelaciones de SC y en la SCJ. Sobre todo en esta última no se tomó ni un año para evacuar una sentencia condenatoria, sin estimular ningún tipo de arreglo.
Independientemente de que sean culpables o no, la SCJ no debe seguir manipulando los casos de casación ni de apoderamiento directo por difamación e injuria según la clase social. El Máximo Tribunal Judicial actuó con mucha desigualdad y discriminacion en el caso de Wilton Guerrero y de Fidias Mateo por las odiosas conveniencias políticas.
JPM
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