Facebook engañó durante años a sus anunciantes para impulsar la publicidad en vídeo

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B.T

Durante al menos cinco años, Facebook animó a medios de comunicación, marcas y prácticamente cualquiera que quisiera crecer rápidamente en la red social a hacer la transición al vídeo. Nadie quería leer sobre política, sólo ver vídeos de recetas con un alto índice calórico y una musiquita agradable.

Sin embargo, parece que la estrategia de Facebook no era del todo limpia. Según informa The Wall Street Journal, una nueva demanda presentada por un grupo de anunciantes de EEUU asegura que los responsables de la red social sabían desde enero de 2015 que los números que ofrecían a los anunciantes estaban inflados y lo ocultaron hasta el año siguiente.

Y pese a reconocer que había un problema con las métricas de los vídeos, la inflación de números estaba maquillada para quitar peso al problema. Según Facebook, la desviación numérica en impresiones y usuarios alcanzados era de entre el 60% y el 80%, pero la nueva demanda alega que los números llegaron a exagerarse entre un 150% y un 900%.

¿Por qué hacía todo esto Facebook? La compañía ha reconocido que no había una mala intención y que se trata de un error honesto, pero el crecimiento de las marcas y medios que hacían más vídeos empujó a muchos otros a invertir más dinero en crear esos contenidos y en patrocinarlos en Facebook, con lo que la compañía ingresaba mucho más dinero en publicidad.

Podría decirse que, al no permitir una auditoría con herramientas externas y sólo ofrecer métricas y análisis hechos por sus herramientas, Facebook exageró las cifras de los vídeos en su plataforma para empujar a otras empresas a pagar por publicidad en la red social.

Aquí está el quid de la cuestión. Incluso si se trataba de un error y no de algo intencional, Facebook mantuvo silencio y no informó del problema hasta pasado mucho tiempo. Y, del mismo modo, nunca permitió auditorías de terceros que pudieran medir con otras herramientas si realmente el rendimiento de las publicaciones era cierto o estaba falseado.

Sólo recientemente ha permitido que el Media Rating Council validara la información, tres años después de las primeras quejas de anunciantes y dos años después de la primera demanda impuesta contra ellos.

Como Google, Facebook es una empresa de Internet que vive por y para la publicidad, vendiendo datos muy específicos sobre sus usuarios a los anunciantes que quieren llegar a ellos. La tarta publicitaria en anuncios de vídeo online es cada vez mayor en EEUU, cerca de los 30 mil millones de dólares en 2018, lo que equivale a un crecimiento del 30% con respecto 2017. Al menos un 25% de dicho dinero se lo embolsaría la compañía de Mark Zuckerberg.