¿Crimen de Estado, chantaje, extorsión o tumbe?

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EL AUTOR es comunicador. Reside en Santo Domingo.

El crimen de Estado consiste en la utilización de métodos represivos e ilegítimos por parte de un gobierno o funcionario público orientado a inducir el miedo, terror y silencio en la población civil para alcanzar sus objetivos y fomentar comportamientos prohibitivos que no se producirían por sí mismos. Justo lo que ha pasado con el vil asesinato del catedrático universitario, abogado y comunicador, Yuniol Ramírez, uno de los luchadores en contra de la corrupción e impunidad en este país.

Colegas de este último, después que mataron a Yuniol, jamás han vuelto a hablar de la putrefacción en el gobierno del presidente Danilo Medina.

Es penoso que hayamos vuelto a esos métodos utilizados en las dictaduras para silenciar a opositores y ciudadanos que no estaban de acuerdo con la forma de dirigir el Estado. Pensábamos que ese estilo era cosa del pasado. Por lo visto,  hemos retrocedido luego de que los dominicanos habíamos logrado una de las conquistas más importantes después de los funestos gobiernos del dictador Rafael Leónidas Trujillo y los doce años del doctor Joaquín Balaguer, que era el respeto a la vida, que mantuvieron sus sucesores: los presidentes Leonel Fernández e Hipólito Mejía.

Lo que confirma que la muerte de Yuniol Ramírez Ferreras es un crimen de Estado es la rueda de prensa que dio la fiscal Olga Diná Llaverías y la Policía Nacional,  en la que lo primero que dicen es que el asesinato de Yuniol habría sido por una supuesta extorsión al director de la OMSA, Manuel Rivas,  sin nunca mencionar la corrupción, para de esta manera  proteger al funcionario y al empresario socio del Director.

Para desviar la atención las autoridades gubernamentales,  representadas por el Ministerio Público y la Policía Nacional, dijeron que el crimen se trató de “chantaje y extorsión” por parte del jurista Ramírez Ferreras, ya que con eso ponían a la población a fijarse más en la inmoralidad de Yuniol que en el crimen. Si tomamos en cuenta lo revelado por Argenis Contreras en nuestro programa “Lo que otros callan”, de lo que se trató es que el Abogado no quiso firmar los documentos de desistimiento de la querella en contra de Manuel Rivas y la OMSA, y por eso decidieron darle muerte, además de un tumbe debido a que, según Argenis, cuando él llegó a la Universidad, uno de los sicarios llamó a Yuniol para que saliera y cuando vino ellos se montaron en la guagua y no pasaron dos minutos cuando se escuchó la detonación, llevándose el muerto y también los tres millones de pesos, lo que confirma que el objetivo no era entregarle el dinero sino matarlo.

Hasta el miércoles pasado cuando presentamos la entrevista en exclusiva con Argenis desde la cárcel, el país pensaba que éste y José Antonio Mercado Blanco  (El Grande) habían sido los asesinos de Yuniol Ramírez, como indicó la fiscal Olga Diná Llaverías y la Policía Nacional al decir que: “Los empleados de la OMSA habrían tomado la decisión de darle muerte a Ramírez Ferreras, por lo que el pasado 11 de octubre en horas de la tarde, se presentaron al campus principal de la UASD, donde raptaron al hoy occiso y posteriormente le dieron muerte”.

Sin embargo, Argenis Contreras me reveló en la entrevista que le realicé en la prisión, que Mercado Blanco (El Grande) no estaba en el lugar de los hechos porque se encontraba en Santiago, pero que él si fue testigo presencial cuando los dos sicarios que, según él mandó el empresario Santana Zorrilla y el coronel Faustino Rosario, le dieron muerte a Yuniol Ramírez.

Parafraseando al patólogo Sarita Valdez cuando dice que: “Los muertos hablan y siempre dicen la verdad”, para desgracia de los que ejecutaron y mandaron a ejecutar a Yuniol Ramírez, el método que utilizaron es propio de un crimen de Estado, cuando quiere callar y mandar un mensaje a los que denuncian su régimen y a los periodistas que lo delatan; lo encadenan, atándolo a blocks, lo secuestran, lo torturan, le dan un tiro en la cabeza y proceden a desaparecerlo, igual como hicieron con Yuniol.

Desde que se descubrió el asesinato de Yuniol Ramírez le vengo recomendando al presidente Danilo Medina que ordene al jefe del Ministerio Público, procurador Jean Alain Rodríguez, que se llegue hasta las últimas consecuencias sin importar quien caiga, para que no le pase como al presidente Joaquín Balaguer,  que cometió el error de salir de la Presidencia sin procurar esclarecer las muertes de Goyito García Castro, Orlando Martínez, Narciso González (Narcisazo), entre otros,  los cuales más que se ha explicado, son  muertos de Balaguer, quien ha quedado ante la población y la historia como un asesino.