Clientelismo: Un cuento de hadas

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José Lois Malkún

José Lois Malkún

Según la encuesta Gallup el 78.3% de los dominicanos considera que en el país las cosas van por mal camino.

La cifra puede ser cierta o estar muy cerca de la realidad, pero ¿cuándo el dominicano ha considerado que las cosas van por buen camino? Creo que nunca.

Y es natural que así sea porque los gobiernos de los últimos 50 años, para no ir mas atrás, no han hecho las reformas que el país necesita para generar empleos y bienestar en la población, salvo que haya una crisis de proporciones mayúsculas (crisis bancarias del 2003) o que el FMI intervenga por una crisis macroeconómica (1983 y 1989) imponiendo fuertes medidas de austeridad y ajuste fiscal que impactan a toda la población.

Después de esas duras medidas la estabilidad vuelve a renacer, la economía comienza a crecer y los índices sociales muestran señales positivas. Sin obviar las personas que pierden la vida en protestas callejeras en contra de los ajustes.

A pesar de los sacrificios y vidas perdidas no siempre esta disciplina macroeconómica se mantiene por mucho tiempo ya que unos años después volvemos a lo mismo. Volvemos a endeudarnos, el gobierno comienza a derrochar el dinero, la corrupción se dispara, el déficit fiscal aumenta, las reformas logradas retroceden, nuevas reformas se engavetan y nos encaminamos nuevamente a otra crisis.

Mientras tanto, la mayoría de la población se empobrece refugiándose en el sector informal, sin seguridad social, con salarios muy por debajo del costo mínimo de la canasta básica y muchos sobreviviendo precariamente gracias a las dadivas del gobierno si tienen la suerte de ser adeptos del partido en el poder. 

Un empleo fijo con beneficios de la seguridad social y un salario justo es mucho más importante para una familia pobre o de baja clase media que raya en la pobreza, que las dadivas y subsidios que hoy reciben del gobierno.

Pero los gobiernos consideran que gastarse RD$50 mil millones anuales en obras de caridad y subsidios bochornosos, donde se destaca la famosa tarjeta clientelar de solidaridad, bonos gas, bono comida, electricidad, etc. etc. es mucho mejor porque se amarra políticamente a las personas beneficiadas.

No usan ese dinero para aumentar la baja inversión pública que genera empleos más estables y productivos. Con esa inversión la economía se dinamizaría por un aumento en el consumo lo que a su vez crearía más empleo en todos los sectores.

Antes se invertía hasta 30% del presupuesto en inversión pública mientras hoy apenas llega a ejecutarse el 13%.

Pero es políticamente mejor seguir regalando tarjetas, crear nominillas e inventarse contratos fantasmas con amigos y familiares para emplear adeptos y cobrar comisiones. Y seguir aumentando la nómina a niveles gigantesco porque esa es la única fuente de empleo formal que crece.

La encuesta Gallup revela que esa política clientelista, no satisfacen ni mínimamente las necesidades de la gente. Porque si fuera así, la mayoría de los dominicanos dijeran que las cosas marchan bien y en tal caso el modelo seria copiado por el resto del mundo.